A los ojos de… Eduardo Cerdá. Alcalde de Olmos de Atapuerca.

Resulta gratificante pasear por esta sierra. La banda sonora y la paleta de colores que acompaña al atardecer hace que uno se sienta cada día más orgulloso de ser hijo suyo.

Y cómo ha cambiado. Lejos quedaron los años en que la indiferencia y la desidia eran dueños de su destino. Lejos aquellos momentos en que su nombre, vulgar y tal vez escatológico, era desconocido para la mayor parte de los humanos de entonces.

Hoy, la Sierra de Atapuerca, se presenta como el gran recurso científico, turístico, y cultural de Burgos y por ende del conjunto de España. Al calor de su luz y al brillo de sus tesoros han ido naciendo otros recursos educativos de menor repercusión mediática que el gran yacimiento arqueológico pero no por ello menos importantes.

Recientemente se han inaugurado en la pequeña localidad de Olmos de Atapuerca las minas de hierro. Y no ha sido para su explotación industrial, naturalmente, sino para uso y disfrute del turista ávido por saber más de su propio pasado reciente y de la historia humana de otros.
Los otros, los mineros. Gente nacida en nuestros pueblos en los años en que no existían proyectos de desarrollo científico en ella. Hombres de manos duras y calladas que a golpe de pico, martillo y barreno crearon la profundidad en la Sierra. Al igual que el Arlanzón devoró las calizas bajo Matagrande, estos hicieron los propio en las bolsadas de hierro al sur del Vena.

Su historia comienza aproximadamente en 1908 pero no es hasta bien entrado el siglo XX cuando empieza a notarse la creciente actividad de las minas. La primera cita de la que se dispone sobre la existencia de la explotación data del año 1940. Se trataba del “Coto Minero Hongo”, que contaba con una superficie total de 290 hectáreas y estaba constituido por cuatro concesiones: “San Luis”, concesión otorgada en marzo de 1940 con un total de 21 Has. “Hongo” en marzo de 1955 con un total de 83 Has, “Diana” en febrero de 1956 y “Complemento” en octubre de 1962.
La explotación se realizó en dos fallas trasversales entre cotas de 920m y 860m de potencias medias de 15m y 8 m, respectivamente, extrayendo un todo uno, cuyo mineral beneficiable era hematites parda con un contenido en hierro del 55%.

Corrieron años de prosperidad hasta que finalmente la actividad cesó en una época en la que la falta de rentabilidad de las explotaciones derivado del elevado coste del transporte, hacían imposible mantener abiertas las distintas concesiones.

En enero de 1974, Abundio Moral, vecino de Atapuerca, tras 21 años de duro trabajo, cierra para siempre la puerta de su herrería y fragua junto a la Mina Esperanza. A partir de ese momento el desabrigo y el olvido camparán por el coto dejando tan solo un puñado de recuerdos para unos pocos que jamás regresarían.

Treinta y tres años más tarde, la Junta vecinal de Olmos decide resucitar la actividad en la mina pero esta vez como espacio destinado al ocio, la cultura, el arte y la investigación.

La iniciativa para aprovechar este entorno, parte de las características del mismo, la ubicación, su vinculación a los yacimientos de Atapuerca, su interés científico, educativo y de recreo y su actual estado.
En un pequeño espacio, bien limitado, encontramos cinco explotaciones mineras diferentes e independientes, dos de ellas activas en la actualidad, aunque parcialmente restauradas: explotación de caliza, explotación de arena, explotación de hierro a cielo abierto, explotación de hierro en el subsuelo y explotación de yesos.
Con este contexto geológico-minero se plantea la necesitad de uso de este entorno, como un nuevo recurso turístico, mostrándose como escaparate que permite explicar el contexto geológico de la Sierra de
Atapuerca, y a su vez, el origen de los yacimientos arqueológicos ya que como sabemos su descubrimiento tuvo origen en la apertura de una trinchera para el paso del ferrocarril minero.
Las actuaciones para llevar a cabo la puesta en valor de este entorno comenzaron en el año 2007, con el acondicionamiento de exteriores, mejora de caminos, creación de miradores y panelería. En los años posteriores, se actuó básicamente en la mina subterránea, por ser el elemento más atractivo a nivel turístico, realizándose los informes previos: topografía, estudios de estabilidad y estudio hidrogeológico. También fue adquirida una bomba y un generador, con la finalidad de mantener dos niveles libres de agua.
Todas las actuaciones llevadas a cabo hasta ese momento fueron financiadas por las ayudas para la recuperación del hábitat minero de la Junta de Castilla y León.
En 2010, gracias a un magnifico proyecto redactado por Geodesia, el grupo de acción local AGALSA apuesta en firme por estos argumentos y financia su apertura al público con una fuerte subvención. Si a esto añadimos ayudas y soporte de carácter privado como la de SierrActiva, empresa local de dinamización turística, la de la propia Fundación Atapuerca y la de la Mancomunidad Encuentro de Caminos, nos encontramos lo que fue un recurso abandonado y poco prometedor para muchos, convertido en un nuevo revulsivo para visitar la Sierra y disfrutar de ella como nunca.

Los más de 200 metros visitables de galerías subterráneas harán al visitante transportarse a épocas pasadas en la que el minero apenas veía la luz del día. La visita comienza con la entrada en bocamina a oscuras solo ayudados por faroles de queroseno que nos ayudarán a vislumbrar sus laberínticos recovecos, vagonetas y railes originales, carbureros, entibaciones, barrenos e incluso tendremos la posibilidad de picar el mineral y transportarlo por las vías. Una vez alcanzado el fin de mina se encenderá la iluminación de galerías para de ese modo percibir desde otro prisma la grandeza de la perforación. Desde ese momento las explicaciones del guía le llevaran a través de los pasadizos hasta llegar a la gran Caverna de distribución donde se invitará a un típico almuerzo minero. A partir de ahí se emprenderá la salida por el antiguo pozo de ventilación desde 30 metros de profundidad al ritmo del tarareo del Pozo María Luisa.

En el exterior se mostraran las explotaciones a cielo abierto donde un festival de colores inunda el paisaje reinante. También visitaremos los edificios en ruinas que albergaron las casas, las oficinas, la fragua y las caballerizas que un día llenaron de vida el páramo de Varones.

Se espera que esta iniciativa sirva de referencia para animar a empresas y ayuntamientos cercanos a poner en valor su patrimonio industrial y a desarrollar proyectos sostenibles y de futuro. Asimismo han de servir para que los pequeños negocios de la zona, nacidos al abrigo de Atapuerca, vean cumplidas sus expectativas de futuro pudiendo así subsistir bajo el sacrificado negocio que emprendieron y que merece el mayor de los respetos.

Cada aportación infinitesimal al territorio, vinculando patrimonio, turismo y hostelería harán de este lugar uno de los paradigmas culturales modelo en Europa. El esfuerzo de los pequeños agentes locales servirá de garante para estabilizar y contribuir a la proliferación del turismo de calidad y en pro de un servicio de excelencia.

La Sierra de Atapuerca será lo que quiera ser, pero es deber de todos evitar que el navío se apolille llevando a buen puerto sus bondades bajo un gobierno de consenso.

Eduardo Cerdá 2013

El proyecto de la Mina Esperanza gana el Premio Atapuerca 2013 de medioambiente

La pasión por la música de Diego Galaz, la labor de la Junta Vecinal de Olmos de Atapuerca por la recuperación del patrimonio o la actividad incansable de los Voluntarios de Atapuerca, son algunos de los galardonados en la VIII edición de los ‘Premios Atapuerca’ que tendrá lugar en el paraje de Fuente de Cubillo, situado en esta localidad este sábado a las 13.00 horas.
Estos galardones, que consisten en una escultura creada por el escultor radicado en Olmos, Javier Sanz, nacieron en el año 2006 de la mano del Ayuntamiento con el objetivo de distinguir a aquellas personas o instituciones que, de alguna manera u otra, hubieran apoyado los proyectos y actuaciones impulsados desde el propio Ayuntamiento.
En la categoría de Cultura, se le ha otorgado a Diego Galaz Ballesteros por ser embajador cultural en todos y cada uno de los lugares a los que lleva su música y su violín. Además, el jurado destaca que Galaz hace referencia en todo momento a este municipio como ese lugar cercano y agradable por el que se dejó seducir y del que forma parte desde hace algunos años.
En la categoría de Medio Ambiente se destaca labor de la Junta Vecinal de Olmos de Atapuerca, representada particularmente por su presidente, Eduardo Cerdá, de quien se ensalza su empeño y constancia en la recuperación del patrimonio y legado de la antigua zona minera Coto Minero Hongo como espacio destinado al ocio, la cultura, el arte y también la investigación.
En el apartado de Buen Vecino agradecen con la escultura el trabajo del Voluntariado de Atapuerca, en particular el de todas aquellas personas que colaboran, apoyan y, en definitiva, hacen posible las actividades que se llevan a cabo en el municipio durante todo el año. Según el jurado, «constituyen el gran activo de Atapuerca, el mayor valor con el que contamos y del que podemos presumir».

Fuente: Diario de Burgos

Que dicen de la Mina?

El articulo reproducido en esta web lo hemos leido en: http://entremonstruos.com/2013/09/03/mina-esperanza-en-olmos-de-atapuerca-burgos/ donde podrán encontrar el texto y autor original. Visitelo si le resulta interesante.

Fantástica experiencia esta visita a una mina de hierro en la Sierra de Atapuerca -Burgos- (muy cerca de los conocidos yacimientos), en concreto en Olmos de Atapuerca: Mina Esperanza, un geoparque minero. Nos enteramos de la existencia de la mina por un folleto que cogimos en la visita al Museo de la Evolución Humana en Burgos (ya os comentaré en otro post).
Para realizar la visita hay que contactar en 947 421 714 o en info@sierractiva.com para reservar el día y la hora. El viaje comienza en Olmos de Atapuerca, en la plaza, al lado de la iglesia. Desde un 4×4 “tuneado” que nos dejó boquiabiertos a todos, en general y, a los niños, en particular.

Una vez instalados en el 4×4, Amalia, la guía de la excursión comienza a explicar la historia de Mina Esperanza: se inicia la explotación entorno a 1908 y permanece activa hasta 1973, cuando se abandona por falta de rentabilidad. En estos momentos son más de 200 metros de galerías originales los que se pueden recorrer; por supuesto, bien pertrechados con casco ( lo facilitan allí), calzado adecuado y ropa de abrigo (aunque es verano en las galerías hace fresquito y humedad). Son originales también las vagonetas y las vías que se utilizaban para sacar el mineral al exterior.
Se accede por una rampa acondicionada y, para que nos hagamos una idea de la escasa iluminación con la que trabajaban los mineros, nos facilitan, a cada uno, una linterna de queroseno (a los niños una linternas led). En esas condiciones de escasa visibilidad recorrimos la galería, con cuidado de no tropezar con las traviesas y con las vigas de madera del techo de la galería (la verdad es que se oían golpes y , algunos cascos -los de las personas más altas- salieron bastante negros).

Cuando llegamos al fondo de esta primera galería apagamos las linternas, encendieron las luces y pudimos apreciar las condiciones especiales de esta mina (el hierro no está en vetas como en las minas de carbón), por lo tanto la extracción es diferente.
Retrocedimos por la galería para visitar otras nuevas, llegar hasta la Caverna y tomar el “almuerzo minero”. Una vez finalizado el tentempié, se sale al exterior por lo que fue el pozo de ventilación, utilizando unas escaleras de madera acondicionadas para el geoparque.

En la zona exterior de lo que fue “Coto Minero Hongo” se pueden ver extracciones abiertas, los cargaderos, las bocas de los pozos de ventilación, las ruinas de las casas de los mineros y de otros edificios administrativos. Parece ser que hay un proyecto de rehabilitación de algunos elementos del complejo minero que, sin duda, llevará su tiempo.
La excursión a la mina merece -sin duda- la pena, es una experiencia única para niños y mayores; además se puede aprovechar la ocasión para dar un paseo por los senderos de la Sierra de Atapuerca.
Nos explicó Amalia que, en julio de este año, se realizó un concierto de Neønymus: “sinfonías del subsuelo”. Os dejo el vídeo de youtube, además de oír el concierto os sirve de “visita virtual” a una parte de la Mina Esperanza: las galerías y la Caverna.

Las visitas a las minas de Olmos y Puras se ofertan en un paquete único

Sierra Activa y Beloaventura, las empresas que gestionan las visitas turísticas a los complejos mineros de Olmos de Atapuerca y Puras de Villafranca en Belorado, han alcanzado un acuerdo para ofertar a los visitantes en un único paquete ambos recorridos. Así con la entrada que se pague en uno de ellos, se obtendrán un descuento del 15% para realizar la visita al segundo complejo, además de ofrecer información sobre ambos.

La puesta en valor de las antiguas minas, de hierro en el caso de la pedanía de Atapuerca, y de manganeso, en el de Puras se sumó a la iniciativa del primer complejo en la provincia que se acondicionó para visitas, las minas de San Adrián de Juarros en 2001. Sin embargo, la visita a éstas no se incorpora al proyecto de Puras y Olmo, aunque los promotores no descartar entablar contacto con el Ayuntamiento juarreño para estudiar esa posibilidad; en este caso, la gestión es municipal al contrario que en los dos anteriores.

Por lo que respecto al complejo de Olmos de Atapuerca, inaugurado en marzo pasado, las visitas se centran en la mina Esperanza, acondicionada para que los visitantes conozcan cómo se trabajaba en las minas y se extraía el hierro. Sierra Activa trabaja en estos momentos en la nueva cartelería, folletos  y el diseño de las entradas en las que ya se contemplará el segundo recorrido y el descuento en base al acuerdo alcanzado. La idea, explica Eduardo Cerdá, alcalde pedáneo de Olmos y responsables de Sierra Activa, es que ambos proyectos se retroalimenten y se complementen desde los puntos de vista de la geología y la minería. La distancia que media entre ambos complejo se puede hacer en 40 minutos.

Sierra Activa, por otra parte, sigue dando paso para potenciar el carácter didáctico y experimental de las visitas a la mina Esperanza. Así, se han mantenido contactos con profesores de química de la UBU que les han enseñado distintos experimentos para llevar a cabo con el hierro y sus derivados, que comenzarán a mostrarse en verano, lo que supondrá un atractivo añadido. Uno de los experimentos o aplicaciones será provocar en menos de 10 segundos una reacción con hierro (fundición) alcanzando una temperatura de tres mil grados. Desde la apertura de la mina Esperanza a mediados de marzo, ha sido visitada por unas 500 personas. Igualmente, desde entonces, se han realizado mejoras como la recreación de sonidos y ambientes mineros y se han introducido faroles de petróleo que los visitantes llevan en las manos. En cuanto al exterior de la mina, se ha ampliado la señalítica y se ha reforestado la zona.

En cuanto al complejo minero de Puras de Villafranca, que es accesible desde el año 2010, la visita  permite revivir la experiencia minera de mediados del siglo XIX: cómo era la labor de los mineros que trabajaron en el subsuelo. las herramientas que utilizaban, los procesos industriales y los usos que se daba al mineral extraído. Las visitas se adentran en varias minas de manganeso y se conocen las infraestructuras asociadas a esta actividad industrial: desde los lavaderos de mineral, a la turbina que generaba electricidad o las oficinas. Se trata de la mina de Manganeso más antigua de España.
Por lo que respecta a las minas de carbón de San Adrián de Juarros, en estos momentos la gestión está en manos del Ayuntamiento. La visita comienza en el centro de recepción de visitantes con una proyección y después, a los visitantes se les dan las llaves para que puedan acceder a las dos bocaminas acondicionadas para ello -la más larga tiene unos cien metros-, pero sin guías que expliquen ese recorrido; éste se puede completar con el pozo San Ignacio, miradores y puentes sobre el ferrocarril minero. Diario de Burgos I.P. / Burgos